Entrevista a Jon Berastegi

1.A lo largo de los últimos años la educación emocional ha ganado gran protagonismo, pero todavía mucha gente no logra conectar con sus emociones y regularlas de manera eficaz. ¿Nos puede explicar un poco más eso de que somos analfabetos emocionales?

R: Efectivamente, los últimos 20 años han sido muy importantes para el desarrollo de la educación emocional, gracias al clima intelectual y cultural de una era a favor de dar atención a la emoción, lo que denominamos Zeitgeist. Sin embargo, el peso de la historia sobre la rivalidad entre emoción y razón, es aún un lastre del cual todavía no nos hemos liberado. Consecuencia de esta contienda, donde el perdedor ha sido la emoción, surge el efecto del analfabetismo emocional, la cual definimos como la incapacidad para tomar conciencia y manejar nuestras propias emociones y las de los demás.

2. La educación emocional sigue siendo una asignatura pendiente en muchas aulas. Sin embargo, desde la neurociencia lo dejan claro, sólo se aprende de verdad cuando algo genera algún tipo de emoción y llama nuestra atención. ¿Qué cambios podrían hacer los profesores para motivar y conectar mejor con sus alumnos? ¿Para cuándo un cambio de rumbo en los centros escolares?

R: Así es, los avances en la Neurociencia nos están brindando la oportunidad de conocer mejor el funcionamiento del cerebro. Más concretamente, el papel protagonista de las emociones en los procesos mentales como: la atención, la memoria, la toma de decisiones o la motivación. El profesorado, siendo consciente de ello, debe convertirse en un educador potenciador tanto de sus competencias emocionales como las de su alumnado. Su trabajo debe girar en torno a la atención a las emociones que surgen en esta interacción, promoviendo con mayor énfasis aquellas emociones que favorecen el proceso de enseñanza-aprendizaje, tales como: amor, alegría, sorpresa y curiosidad.

3. La Diputación de Gipuzkoa ha elaborado un completo programa de educación emocional que es referente a nivel nacional. Usted ha colaborado en su elaboración. Además, ha llevado a cabo una investigación sobre la evaluación de un programa de educación emocional en un centro educativo ¿Nos podría resumir las principales conclusiones de su tesis?

R:Coordinar el programa de educación emocional desarrollado por el profesorado de dos centros educativos para todas las etapas fue el antecedente esencial para el posterior diseño, implementación y evaluación del proyecto de educación emocional que desarrollamos en el centro educativo donde desempeñaba mi labor como orientador. Este proyecto fue el eje de la investigación-acción que desarrollé en mi tesis doctoral. Para ello, se desarrollaron y evaluaron dos programas de educación emocional, uno dirigido al alumnado de primaria y secundaria y un segundo a las madres y padres del alumnado de este mismo centro educativo. Entre las conclusiones destacaron las siguientes: Las madres y los padres participantes desarrollaron su competencia emocional a través del programa de educación emocional. Asimismo, la aplicación del programa incidió en la toma conciencia de la necesidad de practicar la educación emocional en la familia y promovió la adquisición de nuevos conocimientos y recursos para ello. Los efectos en el alumnado fueron también significativos: El alumnado participante desarrolló su competencia emocional, concretamente, su autonomía emocional y su competencia social. Además, tanto los chicos como las chicas participantes mejoran en su competencia social. Sin embargo, mientras los chicos percibieron un descenso en su competencia para la vida y bienestar, las chicas mejoraron en su autonomía emocional.

4. La familia es el lugar ideal para desarrollar competencias emocionales como la conciencia y la regulación emocional, pero todavía hoy siguen siendo frecuentes mensajes como “no debes enfadarte” o “no llores que no pasa nada” o “si tienes miedo eres un cobarde”. De esta manera el niño aprende a reprimir sus emociones. ¿Cree que las escuelas de padres son necesarias para dotar a las familias de más herramientas para trabajar las emociones?

R: Sin duda! Actualmente mayoritariamente es en las escuelas de madres y padres donde desempeño mi labor formador en educación emocional. En la familia se establecen los pilares fundamentales para la construcción de la identidad personal. Una construcción en la que influyen las vivencias afectivas, cognitivas y sociales que se generan mediante la convivencia. En el seno del contexto familiar se aprende cómo ser persona y cómo relacionarse con los demás. Las exigencias sociales para educar hijos e hijas exitosos conlleva que se sientan culpables, inadecuados y muchas veces bajo la influencia de la inseguridad, el miedo o la ansiedad que provoca el rol parental. En este marco, la educación familiar, el desarrollo de programas de formación para madres, padres o tutores/as, y más específicamente, la educación de sus competencias emocionales, constituye un elemento facilitador para satisfacer las necesidades vitales que se plantean durante la crianza.

5. No hay emociones buenas ni malas. Todas son necesarias, todas tienen un mensaje. ¿Cómo podemos descubrir el para qué de las emociones que nos causan mayor malestar? ¿Alguna pista?

R: Como bien dices, no hay emociones buenas ni malas… todas están codificadas para un para qué!. Las emociones, denominadas básicas, están diseñadas para adaptarnos ante situaciones que valoramos inconscientemente y automáticamente, bien como perjudiciales o beneficiosas para nuestro bienestar. Teniendo en cuenta que una de las funciones de las emociones es preservar nuestra supervivencia y la de nuestros queridos, sentimos emociones desagradables cuando ese bienestar está en peligro o en riesgo. Ser consciente del para qué surge una emoción en mí es la mejor pista posible, ya que no somos responsables de lo que sentimos pero sí de lo que hacemos con ello.

6. Identificar lo que sentimos y aceptarlo es la base fundamental para iniciar el proceso de regulación emocional. ¿Qué diferencia hay entre aceptar y conformarse?

R: Percibir lo que sentimos es el primer paso para facilitar la emoción. Esta habilidad se centra en cómo las emociones afectan al sistema cognitivo y cómo nuestros estados afectivos ayudan a la toma de decisiones. Una posterior comprensión emocional nos ayuda a desgranar cómo las emociones afectan al sistema cognitivo y cómo nuestros estados afectivos ayudan a la toma de decisiones. Para por último, proceder a la regulación emocional, que consiste en la capacidad para estar abierto a los sentimientos, tanto positivos como negativos, y reflexionar sobre los mismos para descartar o aprovechar la información que los acompaña en función de su utilidad. Además, incluye la habilidad para regular las emociones propias y ajenas, moderando las emociones negativas e intensificando las positivas.

7. Podemos regular nuestro estado emocional a través del cuerpo. Algunos expertos hablan del cuerpo como palanca emocional; si nuestro cuerpo cambia también lo hace nuestro estado emocional ¿Qué técnicas considera más eficaces en este sentido?

R: El cuerpo es una herramienta increíble, así que sabes controlar tu cuerpo podrás controlar tus emociones y tu forma de interpretar la realidad. Las emociones se definen como alteraciones complejas del organismo que están diseñadas para realizar un movimiento hacia fuera de nuestro cuerpo. El cuerpo es un instrumento facilitador de desarrollo de la inteligencia emocional, funcionando como apoyo para comprender y regular las emociones. De ahí que prestar atención al cuerpo sea un elemento esencial en la educación emocional. Las emociones están compuestas por tres componentes: el cognitivo, el neurofisiológico y el comportamental. La estrategias para la regulación emocional incide en cada uno de estos componentes. El componente neurofisiológico se refiere a aquellas reacciones corporales y cambios fisiológicos que nos preparan para dar una respuesta de lucha o evitación. El componente comportamental son aquellas expresiones faciales, gestos, movimiento y posturas del cuerpo, tono de voz (y su volumen y ritmo), etc. que constituyen el lenguaje no verbal. En esta línea, las estrategias de regulación emocional más utilizadas para estos dos componentes serían: la propia expresión emocional, el exteriorizar de forma modulada el contenido emotivo mediante el uso del lenguaje (oral o escrito) es, en sí misma, una técnica de regulación. Y la relajación, como técnica para disminuir o auto-controlar la intensidad de los componentes fisiológicos de una emoción, y además, generar estados emocionales positivos, niveles adecuados de activación y conductas más adaptativas al entorno.

8. Podemos aprender a manejar nuestros pensamientos para regular nuestras emociones. ¿Cree que podemos ser dueños de cómo nos sentimos? ¿Cómo lo conseguimos?

R: Sí, mediante técnicas de afrontamiento. El afrontamiento consiste en de poner en marcha técnicas o herramientas cognitivas para disminuir el malestar fisiológico y mejorar la respuesta corporal. En definitiva consiste en cambiar, mediante un esfuerzo activo, el propio punto de vista sobre la situación estresante, con la intención de verla con un enfoque más positivo. Una de las técnicas más conocidas es la Reevaluación o Reestructuración Cognitiva, la cual supone por una parte Focalizar en lo positivo y por otra Auto-reconfortarse o aprender a vivir y aceptar el estrés interpersonal. Esta técnica favorece al optimismo, la minimización del displacer o de las consecuencias negativas y el crecimiento personal.

9. Vivimos rodeados de estresores sutiles como la falta de tiempo, la multitarea o la autoexigencia. La sensación de agobio mental consciente o inconsciente puede repetirse durante días, incluso meses. ¿Qué recomienda en estos casos? ¿Parar y observar es una buena estrategia?

R: Vivimos en una sociedad “hiper-estimulada” que está causando en las personas dificultades para adaptarse a todas sus demandas. Si nuestra valoración sobre el reto de estas demandas es relevantemente mayor a los recursos que creemos que tenemos la intensidad de nuestra ansiedad puedo provocarnos un secuestro emocional e incluso si se prolonga en el tiempo un trastorno de ansiedad. Entendemos la ansiedad como el miedo sin objeto o nerviosismo acerca de lo que pueda suceder.
Si sientes ansiedad, te puedes sentir mareado, sin equilibrio, con dificultades para respirar, sudoración, etc. Esto se debe al gran desequilibrio que está ocurriendo en tu organismo. En esos momentos, si es posible, es recomendable que cierres los ojos, empieces a respirar profundo lo más lento que puedas y efectivamente pares o dejes que pase un tiempo, antes de volver a tus actividades. Asimismo, para la regulación de la ansiedad y el estrés es muy aconsejable, hacer ejercicio. Salir a correr, nadar, andar en bicicleta o caminar 20 minutos en el momento de tomar conciencia de que estás sintiendo ansiedad o estrés, te ayudará a sentir tranquilidad y calma.

¡Muchísimas gracias por dedicarnos tu tiempo!

Comments are closed.