Entrevista a Verónica Cruz

1.Tiene amplia experiencia impartiendo clases de oratoria y debate en centros educativos. ¿Qué es lo que caracteriza a un buen comunicador?

R: Para mí la comunicación está completamente asociada a la inteligencia emocional. Por tanto, para ser un buen comunicador primero debes desarrollar las competencias intra e interpersonales, entre ellas, conocerte, saber empatizar o saber leer las emociones de las personas que te escuchan. No hay un estilo único de comunicación eficaz, hay tantos estilos como personas. Cuando entreno habilidades de comunicación, lo que intento transmitir a mis alumnos es que tenemos que partir de las habilidades de cada uno y reforzarlas. Hay grandes comunicadores que a pesar de que pueden mostrarse inseguros o nerviosos, como están centrados en el objetivo y en el interlocutor, consiguen comunicar estupendamente. Sobretodo, un buen comunicador consigue desconectar de su imagen, incluso de sus emociones para conectar con las emociones de los demás.

2. Escuchar es un arte. Todos creemos que sabemos hacerlo, sin embargo, no siempre lo hacemos bien. ¿Puede decirnos cómo podemos aprender a escuchar activamente?

R: Escuchar activamente es escuchar las emociones del interlocutor. Es fácil quedarnos en las capas más superficiales de la comunicación pero cuando hay escucha activa somos capaces de ver el hilo invisible que nos une a todos y que es un lenguaje universal, el de las emociones. Para ello, es necesario escuchar sin prejuicios, sin defensas, con una actitud abierta y respetuosa hacia el otro por muy diferente que sea de mí.
Las emociones de los niños son la llave que abre la puerta de sus pensamientos, sus ilusiones y necesidades. Escuchándoles de verdad podremos motivarles y desarrollarles como personas.

3. Hay una famosa frase que dice: lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se está diciendo, ¿nos puede explicar su significado?

R: Me encanta esa frase. La información que creemos que no decimos pero que sí decimos porque nuestro cuerpo siempre está expresando siempre.
La información no verbal es una información añadida que nos puede ayudar a entender mejor al otro. Pero hay momentos en los que esta información no verbal es mas relevante aún. Por ejemplo, cuando recibimos información contradictoria atendemos a la información emocional: “Tu informe me ha gustado”. Si vemos un gesto de desprecio ( que se puede ver en que una de las comisuras de los labios se tuercen), nuestra amígdala se activará y nos pondremos en alerta aunque el mensaje verbal haya sido positivo.

Pero no solo nuestra expresión facial y nuestros gestos dan información añadida. También la voz es una fuente de información emocional crucial. A través de la voz se filtran datos emocionales de lo que siente el otro, de lo que piensa y que calla. Nuestro hemisferio derecho reconoce la información no verbal antes de que el hemisferio izquierdo descodifique el mensaje verbal. Eso quiere decir que aunque el mensaje verbal sea positivo si el tono con el que me habla el interlocutor es un tono de reproche, mi amígdala se activará igualmente y es posible que me ponga a la defensiva, que es como actuamos cuando nos sentimos atacados.

4. En una conversación, necesitamos sintonizar con nuestro interlocutor para generar un ambiente de confianza, ¿podría dar algunas claves para lograrlo?

R: Es lo que llamamos Rapport, esto puede ocurrir con un cliente, con una amiga de toda la vida, con tu pareja o con un desconocido.. siempre que existan unas determinadas condiciones. Escucha activa, empatía, sintonía y sincronía emocional ( ambas personas reflejan en su cara, en su cuerpo y en su voz la misma emoción). Cuando nos encontramos en esta situación, fluimos, se nos pasa el tiempo volando e incluso hacemos revelaciones personales porque no nos importa intimar mas con la otra persona con la que me siento tan cómoda. En la seducción, estos pasos son imprescindibles para ir avanzando en las distintas fases de esta.

5. La empatía es una de las competencias emocionales más demandadas en los últimos años. ¿Podría compartir con nosotros algunas dinámicas para fomentarla, tanto en la familia como en la escuela?

R: Siempre que trabajo la empatía en mis formaciones, tanto con niños como con adultos lo que me trasmiten es la siguiente cuestión: piensan que si empatizan, le están dando la razón al otro. Pero empatizar no es dar la razón, es ponerse en el lugar del otro y hacérselo saber, independientemente de si estoy de acuerdo o no. Nadie nos puede quitar el derecho a sentir lo que sentimos en un determinado momento, la empatía es entender lo que siente el otro y por qué lo siente pero no tengo por qué compartirlo o estar de acuerdo con ello.

Por otro lado, a lo largo de todos estos años de formaciones, he conocido a muchas personas que aún siendo muy empáticas (sobretodo a nivel no verbal), a nivel verbal les costaba mucho empatizar. Si supiéramos el efecto tan tranquilizador que tiene en nuestro cerebro recibir del otro una frase como puede ser “te entiendo” o “me pongo en tu lugar y me sentiría igual que tú” haríamos un esfuerzo mayor por transmitirle al otro empatía verbal.

6. El miedo a hablar en público paraliza a mucha personas, ¿qué trucos podemos aplicar para superarlo?

R: Primero, no evitar las situaciones de hablar en público, sino tomarlas como una oportunidad de desarrollo y crecimiento.
Segundo, prepararlas muy bien y anticipar las posibles dificultades que pueda encontrar durante la exposición para así tener recursos para resolver.
Tercero, entrenar en voz alta, es fundamental entender que no es lo mismo ensayar mentalmente que en voz alta.
Cuarto, grabarte, verte e ir introduciendo puntos de mejora.

7. ¿Qué competencias emocionales son fundamentales para la resolución de conflictos?

R: Hemos hablado de uno de ellos anteriormente, la empatía. Mejor con mayúsculas, LA EMPATIA.

Una de las cosas que mas me llaman la atención cuando realizo coaching educativo o cuando doy clase con mis alumnos adolescentes, es el bajo conocimiento que existe sobre los distintos estilos de comunicación: es importante que sepamos que podemos defender nuestros derechos pero que existen tres estilos y que solo uno de ellos nos ayudará a resolver las situaciones de una forma pacífica y ese es el estilo asertivo. Me pasaría horas y horas entrenando este estilo, haciendo reflexionar a las personas sobre cual suele ser el suyo y convirtiendo la asertividad en la asignatura por excelencia en los centros educativos. Muchos problemas desaparecerían. Pero la asertividad sin empatía no es nada.

8. El interés por la mediación escolar está creciendo en los últimos años, ¿nos podría resumir sus principales ventajas?

R: A todos los educadores nos ha pasado en alguna ocasión que estamos explicando algo en clase y lo repites varias veces y parece que no llega la información a los alumnos y le pides a algún alumno que lo explique y en cuestión de minutos contacta con sus compañeros y les hace entender el mismo mensaje que tú le estabas intentando transmitir a toda la clase pero en nuestro caso sin éxito.

La comunicación entre pares es un recurso muy efectivo porque a veces los alumnos no quieren contarle un conflicto a su profesor por vergüenza o porque no quieren que lo acusen de chivato. Aquí es donde la mediación realiza su papel.

A través de la mediación los pequeños conflictos entre alumnos no van mas allá. Además, los propios alumnos van aprendiendo estrategias de resolución de conflictos, van siendo autónomos a la hora de gestionarlos y se convierten en responsables de sus propios compromisos porque no hay una figura de autoridad que esté revisándolo. La mediación es un ejercicio de confianza hacia los propios alumnos, les estamos transmitiendo que ellos pueden gestionar muchas situaciones sin nuestra intervención.

9. El acoso escolar o el bulling es un tema preocupante en nuestras aulas, ¿cómo podemos prevenirlo?

R: La educación emocional es la forma de prevenir el conflicto. El bulling es la punta del iceberg de una sociedad carente de educación emocional. Los acosadores son víctimas a su vez, suelen ser niños que repiten patrones violentos o que tienen graves carencias emocionales. Una profesora que trabajaba en un colegio de difícil desempeño y donde veía violencia todos los días en su centro, me preguntó que de qué servía enseñar educación emocional en la escuela si en casa los conflictos se resolvían gritándose o incluso con violencia. Esta es la respuesta: al menos tienen la oportunidad estos niños de experimentar otra forma de actuar y eso no se lo quita nadie. Tenemos una gran labor por hacer y la semilla que pongamos aunque el campo sea muy muy grande y haya mucho por hacer, algún día dará su fruto y con eso ya estamos contribuyendo a crear una sociedad mas empática, mas sensible a las emociones y pacífica.

Muchas gracias por su tiempo.
¡A vosotr@s! Un placer siempre.

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