Entrevista al Dr. Rafael Bisquerra Alzina

«Las organizaciones que invierten en educación emocional tienen un gran retorno de la inversión. Disminuyen la conflictividad, la rotación de personal y las bajas laborales y por otro lado, mejoran el compromiso de las personas en el trabajo y aumentan la motivación y el rendimiento».

Su intensa trayectoria profesional está vinculada a investigar y promover la educación de las emociones en una sociedad en la que predomina, según ha mencionado en diferentes ocasiones, el analfabetismo emocional.

1. -¿Por qué cree que no nos hemos ocupado de aprender a gestionar nuestras emociones?

R: Las causas son múltiples y complejas. Tradicionalmente se ha considerado que lo que da prestigio, es bueno y conviene potenciar es la razón, el conocimiento, lo cognitivo. Esto es muy importante y conviene hacerlo así. Pero, por otra parte, se ha considerado que las pasiones del alma (emociones) son la principal causa de los problemas de la humanidad, y por lo tanto conviene reprimirlas y esconderlas. Como consecuencia, ni se ha investigado sobre las emociones hasta época muy reciente, ni han estado presentes la emociones en la práctica educativa de forma generalizada. Se puede añadir a esto, que todavía hoy en día, la mayoría de personas, incluido el profesorado de todos los niveles educativos, se van a sentir cómodos hablando de lo racional y de saberes cognitivos, y en cambio muchos se van a sentir incómodos hablando de emociones. Esto son unas sencillas pinceladas que pueden contribuir a dibujar el panorama social de las emociones que se ha tenido en general, y que en muchas personas y contextos se continúa teniendo.

- ¿Cuál cree que es la principal consecuencia de esta carencia educativa en la sociedad actual?

R: Dificultar un desarrollo integral de la persona que atienda no sdolo a los aspectos cognitivos, sino también emocionales, sociales, morales, etc. Hay que insistir en que la educación debe atender al desarrollo integral de la personalidad del alumnado, y esto incluye necesariamente al desarrollo de las competencias emocionales.

- ¿Cuál ha sido el punto de inflexión para que se comience a despertar la necesidad de educar nuestras emociones?

R: Son varios. Por una parte, están las investigaciones sobre inteligencia emocional que se inician en 1990. Por otra, las aportaciones de la neurociencia que a partir de la misma década de los 90, continuadas en lo que llevamos de siglo XXI, se pueden considerar como espectaculares. Esto favoreció el surgimiento de la educación emocional a mediados de los años noventa. Posteriormente, con el surgimiento de la psicología positiva en 2000, se le da un nuevo impulso con nuevas perspectiva y contenidos. Relacionado directamente con todo esto está la teoría de las inteligencias múltiples, la teoría de la autonomía personal, las habilidades sociales, habilidades de vida, habilidades de afrontamiento, competencias básicas para la vida, prosocialidad, etc. Podríamos decir que el punto de inflexión se sitúa a mediados de los años noventa como consecuencia de la confluencia de una serie de circunstancias que se retroalimentan y enriquecen mutuamente.

2. De los beneficios que se logran gracias al manejo adecuado de las emociones

- ¿Cuáles considera que aportan más valor o utilidad a la sociedad?

R: En líneas generales diría que todas. Pero solamente con la intención de destacar algunos ejemplos representativos, destacaría la importancia de la regulación emocional. Y en concreto la regulación de la ira como estrategia para la prevención de la violencia. Teniendo presente que la violencia es una de las grandes lacras de la humanidad que se puede considerar como uno de los problemas más importantes del siglo XX, los gobiernos y las autoridades educativas deberían potenciar la educación emocional y la investigación sobre esta temática. Otro aspecto importante es la prevención de trastornos emocionales relacionados con ansiedad, estrés, depresión, burn out, etc. Y un tercer ejemplo es la potenciación de las emociones positivas para mejorar el bienestar emocional (felicidad) de las personas, potenciando la empatía, solidaridad, prosocialidad, amor, optimismo, humor, armonía, equilibrio, plenitud, paz interior, satisfacción, relajación, mindfulness, engagement, fluir, flourishing, savoring, elevation, etc. Estos últimos conceptos, que son objeto de investigación científica, permiten experimentar estados emocionales positivos de gran potencia para el bienestar personal y social.

- Si efectivamente la educación emocional aporta un gran valor en los diferentes ámbitos de la vida ¿por qué cree que avanzamos de manera tímida, en lugar de invertir y dedicar esfuerzos contundentes desde las instituciones para que la educación emocional sea un eje transversal del sistema educativo?

R: En el mundo educativo hay unas inercias que dificultan mucho los cambios y la innovación. Para proceder a cambios en profundidad se necesita una formación del profesorado. Esta formación debe incluir: sensibilización de la importancia y necesidad de la educación emocional; fundamentación para la práctica, y aplicación en la práctica docente habitual. Esto requiere presupuestos generosos por parte de los gobiernos, autoridades implicadas en la gestión de la educación (incluyendo la Administración pública, los Ayuntamientos, equipo directivo de los centros educativos, etc). En estos momentos estamos en la fase de sensibilización progresiva. Gracias por contribuir a ello. Todavía queda un largo camino por recorrer para poder lograr una sensibilización generalizada de la importancia y necesidad de la educación emocional.

3. - ¿Qué nota le pondría a la educación emocional actual en los hogares españoles? En este sentido ¿cuál cree que es la principal carencia en el entorno familiar?

R: En los hogares españoles, de forma general les pondría una media de 6, con una desviación típica cercana al 2. Esto significa que hay hogares que lo hacen muy bien, y que merecen como mínimo un 8, y algunos un 9 o un 10. Pero hay otros donde la educación emocional en la familia está totalmente ausente. Y esto es totalmente comprensible y justificable, ya que las familias, en general, no han recibido ningún tipo de formación para educar emocionalmente a sus hijos. Desgraciadamente esto explica mucha conflictividad, malestar, violencia verbal, e incluso física, comportamientos de riesgo, etc., que repercuten no solamente en la familia, sino en la sociedad en general. Quiero decir que la falta de educación emocional afecta a la sociedad en general. La gran carencia en el entorno familiar es la falta de formación para el desarrollo de competencias emocionales en sí mismos (padre y madre) y para poder contribuir al desarrollo de competencias emocionales de los hijos.

4. - ¿Cuáles diría que son las competencias emocionales que deberíamos desarrollar con mayor premura? ¿Por qué éstas concretamente?

R: En primer lugar, la conciencia emocional. Tomar conciencia de lo que nos pasa por dentro, para poderlo regular de forma apropiada. La regulación emocional, tal vez sería la estrella de la educación emocional. Como he señalado, solamente la regulación de la ira para la prevención de la violencia debería ser un tema prioritario en todos los países del mundo. La violencia en general, la violencia de género, el terrorismo, etc., tienen mucho que ver con lo que estamos diciendo. Estamos hablando de los grandes retos de la humanidad en el siglo XXI.

5. A la hora de desarrollar competencias emocionales

-¿Las personas adultas tienen más dificultades que las jóvenes?

R: No. Al contrario, la maduración de todo el organismo favorece en gran medida la capacidad de regulación emocional. Se sabe que las emociones se regulan en el lóbulo prefrontal del cerebro, que es lo último que madura en el organismo humano. Esta maduración no se completa hasta pasados los 18 ó 20 años. Esto explica la gran dificultad que tienen los adolescentes para regular sus emociones. Pero con práctica, entrenamiento, y en definitiva con educación emocional se puede lograr en gran medida.

- ¿Cuándo y de qué manera sería el momento más adecuado para aprender a gestionar las emociones?

R: Durante toda la vida. Cualquier momento es bueno. Pero hay que hacer lo posible para hacerlo cuanto antes. A ser posible, desde el nacimiento en las familias. Después en la educación infantil, primaria, secundaria, formación profesional, universitaria, en las organizaciones, y a lo largo de la vida en diversas instituciones públicas y privadas.

6. - Posiblemente muchos padres y madres apenas hayan oído hablar de educación emocional. ¿Cómo podemos concienciarles para que le den la importancia que requiere y busquen maneras de acercarse a ella para ampliar su propia educación y la de sus hijos?

R: Los medios de comunicación (prensa, radio, televisión) y las redes sociales pueden jugar un papel importante en la sensibilización y difusión de la educación emocional. También los especialistas en ginecología y en pediatría podrían jugar un papel importante en la sensibilización, orientando y remitiendo a centros específicos de formación. Esto significa que la Administración pública debería ocuparse de que haya oferta formativa asequible para la población en general, como un servicio público más, orientado a la prevención primaria y al desarrollo integral de las personas desde el nacimiento.

7. - ¿Cree que las empresas también deben dedicar esfuerzos por integrar cultura emocional en sus plantillas?

R: Sin duda. Las investigaciones han demostrado que las organizaciones que invierten en formación en competencias emocionales tienen un ROI (return of investment), retorno de la inversión, que lo compensa con creces, ya que se disminuye la conflictividad, la rotación de personal y las bajas laborales, y en contrapartida se mejora el engagement (compromiso en el trabajo), la motivación y el rendimiento. Es interesante observar que muchas empresas están dispuestas a investir en el desarrollo de las competencias emocionales; mucho más que el sistema educativo. Dicho de otra forma, muchas organizaciones canalizan presupuestos a esta finalidad porque saben que les conviene; pero los gobiernos todavía no han llegado a esta conclusión. De ahí la importancia en la sensibilización.

8. - ¿Podríamos afirmar que la educación emocional mejora la productividad de los recursos humanos?

R: Así es. Diversas investigaciones lo han puesto de manifiesto. Para avanzar en esta línea, se ha creado el Postgrado en Inteligencia Emocional en las Organizaciones en la Universidad de Barcelona.

9. - En relación a las políticas públicas y privadas sobre educación emocional que se están llevando a cabo en otros países europeos ¿en qué lugar considera que nos encontramos en España?

R: La educación emocional se puede considerar como una innovación todavía reciente. Como hemos dicho, los cambios educativos generalizados son muy lentos. La práctica de la educación emocional no se ha generalizado todavía en ningún país del mundo. Lo que hay son experiencias, centros educativos que se implican, profesorado que por iniciativa propia lo incorpora en su aula, algunas ciudades en que los Ayuntamientos potencian la formación del profesorado para la puesta en práctica, etc. Es decir, hay muchas iniciativas que parten de la voluntad y el entusiasmo de las personas que se implican; pero no hay una implantación generalizada en ningún país del mundo. Teniendo esto presente, se puede decir que en Estados Unidos, por ser el país de referencia en investigación, hay una cierta difusión, principalmente en la costa Este y en Illinois. Pero no en todos los Estados. Algo parecido se puede decir de Inglaterra. Y si tenemos en cuenta lo que se ha hecho en España en cuanto a investigación, sensibilización y puesta en práctica, probablemente ocupemos uno de los primeros lugares, tal vez el tercero. Hay que decir que recientemente hay otros países donde la Administración pública se ha sensibilizado mucho más que en España y están impulsado proyectos de largo alcance. Por ejemplo, en Argentina se acaba de aprobar la que tal vez sea la primera ley de educación emocional del mundo. En México se ha aprobado un proyecto para la implantación de la educación emocional en todo el país. En Chile, en el marco de los proyectos de convivencia, la educación emocional está previsto que ocupe un espacio importante. Así, podríamos ir revisando la situación en diversos países que están despertando para implicarse activamente y de forma visible en la difusión de la educación emocional.

10. - ¿Cómo cree que será la evolución de nuestra educación emocional en los próximos 10 - 20 años?

R: Lo siento, no soy ni profeta, ni tengo la bola de cristal mágica para poder ver el futuro. Lo que puedo decir es como me gustaría que fuera. Me gustaría que hubiera una formación sólida del profesorado en educación emocional, tanto teórica como práctica. Esto requiere de una mucho mayor sensibilización de las autoridades académicas que elaboran los planes de estudio del profesorado, y también una sensibilización y formación del profesorado que lo tiene que llevar a la práctica. Hay que tener en cuenta que la educación emocional solo funciona a partir de la convicción y la implicación personal. El Postgrado en Educación Emocional y Bienestar de la Universidad de Barcelona es una iniciativa que se inició en 2002 con la intención de contribuir a la formación del profesorado, tal como estamos comentando, pero no llega a todo el profesorado, ni mucho menos; solamente a los interesados que están dispuestos a pagar la matrícula del curso. Deberían facilitarse becas y ayudas a estos estudios y dar las máximas facilidades al profesorado en ejercicio para que se puedan formar. La formación continua del profesorado es una pieza clave del engranaje de difusión de la educación emocional. Todo esto afecta a la sensibilización de los Gobiernos y de la Administración pública para patrocinar y promover esta formación. También me gustaría que se crearan centros de formación para las familias, entendidos como un servicio público que tiene como objetivo la prevención de la violencia, de comportamientos de riesgo, de ansiedad, estrés, depresión, etc., y sobre todo la mejora del bienestar personal y social. Estos centros podrían verse favorecidos a través de la difusión de estos servicios por parte de ginecólogos y pediatras que tienen contacto continuo con las futuras madres y con las familias con hijos pequeños. El gran reto para una puesta en práctica de una educación emocional de calidad es la formación de los profesionales de la educación. Una educación emocional que no reúna los requisitos mínimos, podría ser un fracaso y un desprestigio. Esto es lo que más me preocupa en estos momentos de cara al futuro.

¡Muchas gracias!

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