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Familia y escuela: un encuentro necesario

La educación de nuestros hijos compromete a ambas partes, familias y educadores. Y las compromete de una misma forma, pues como resultado surgirá un nuevo adulto el día de mañana, sí, aunque también tiene que surgir un/una niño/a feliz y capaz en el día de hoy.

La investigación nos dice que las alianzas entre escuela y familia tienden a desaparecer con el progreso de la etapa escolar, a menos que exista un trabajo combinado de ambos sectores, dirigido hacia el desarrollo de prácticas de relación apropiadas para cada uno de los niveles educativos. De lo contrario, las familias tienden a desaparecer del panorama educativo a partir de Secundaria.

Brunet, Carrazo y Herrero-Martin conciben el centro educativo como un espacio relacional, abierto, flexible, con un flujo constante de entradas y salidas de procesos, recursos, productos… con claridad y transparencia en sus metas y criterios; un lugar donde se reconoce el papel de todos los agentes educativos y se potencia el encuentro como fuente de riqueza y aprendizaje en sí mismo.

Proponen el siguiente ejercicio de reflexión-análisis-guión que ahora os presentamos. Puede servir para medir nuestra temperatura relacional, tanto en los centros como en las familias, respecto a la importancia que se otorga a esta relación y la disposición y compromiso para buscar y encontrar puntos de encuentro y relación.

Para los centros:
¿Cuál es el pensamiento dominante sobre la presencia y participación de las familias en la vida del centro?
¿Cuántas veces aparecen las palabras “familias”, “padres”, «madres» en nuestros documentos?
¿Cómo y cuándo analizamos el tipo de familias que tenemos en el centro, sus características, sus fortalezas y debilidades?
¿Cómo y cuándo analizamos el contexto social inmediato anticipando necesidades en nuestro alumnado y familia?
¿Cuántos y cuáles son los canales de comunicación que utilizamos en nuestra relación con las familias?
¿Cuántos contextos de participación o encuentro tenemos diseñados?
¿Qué roles o funciones solicitamos o impulsamos en las familias de nuestro centro? ¿Cuáles no nos hemos planteado?
¿Cómo gestionamos las dudas, quejas o sugerencias?
¿Cuáles son los límites en la participación y qué lo justifica?
¿Cómo resolvemos los conflictos que surgen en la relación con las familias?
¿Cuántas propuestas de familias son aceptadas al año?
¿Cuánta formación y/o reflexión se organiza en el profesorado en torno a la relación del centro con las familias?
Para las familias:
¿Cuál es nuestro modelo de referencia cuando pensamos en la escolarización?
¿Qué emoción o emociones nos provoca pensar llevar a nuestros/as hijos/as al cole?
¿Qué esperamos del colegio? ¿Qué nos gustaría y qué no nos gustaría encontrar?
¿Cómo nos imaginamos la relación con el centro educativo que elegimos para educar a nuestros/as hijos/as?
¿Cómo y en qué nos gustaría participar en la vida colegial?
¿Cuáles son nuestras necesidades? ¿Y nuestras debilidades?
¿Qué nos condiciona o limita en la colaboración con nuestro cerebro educativo?
¿Qué podemos ofrecer como familia que enriquezca, aporte, complemente la educación integral de los/as niños/as y jóvenes del centro?
¿Qué nos ilusiona, nos motiva, nos gustaría compartir?
¿Cuántas veces aceptamos las invitaciones que nos hacen desde el centro?
¿Cuántas veces colaboramos en acciones propuestas por el centro? ¿A qué tipo de acciones acudimos?
¿Dónde reconocemos los límites en las competencias del centro de la familia?
¿Qué estilo comunicativo utilizamos en la relación con nuestro centro educativo?
¿Cuáles son nuestros valores de referencia, sobre los que basamos lo que habitualmente hacemos?
¿Cuál es nuestro modo de plantearnos y enfocar los conflictos?
¿Qué hacemos como familia ante las dificultades o las dudas?
 

Nos necesitamos y nos necesitan; unamos las fuerzas.

FUENTES Familia y escuela: un encuentro necesario.
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Familia y escuela. Encuentro necesario.